Psicoterapia con adoslescentes en Donostia e Irun

 

Psicólogo para adolescentes en Irun y Donostia

 

 

 

 

Psicoterapia con adolescentes en Donostia e Irun

La adolescencia como sabemos, es un periodo psicológicamente turbulento y difícil. Es en esta edad que hace de puente entre la infancia y la edad adulta cuando se produce la maduración sexual. En este momento las relaciones interpersonales se hacen más complejas y difíciles, marcadas por el impulso hacia la autonomía y la maduración de un lado, frente al temor a la misma y la constante tentación de aferrarse a patrones anteriores de dependencia.

Los adolescentes caen en esta contradicción psicológica constantemente de forma que suelen dejar a los adultos perplejos sin saber cómo responder. Por un lado se sienten coartados en su libertad y amenazados en su intimidad ante cualquier iniciativa de los padres pero por el otro lado se quejan amargamente cuando se ven en la situación de ejercer una mayor autonomía y responsabilidad. Los trastornos de ansiedad, depresivos, de personalidad e incluso académicos, etc. se entienden en una gran medida desde este conflicto psicológico, propio entre otros de esta edad.

Durante la adolescencia además, se va dejando atrás, es decir se va realizando el duelo por los diferentes aspectos de la psicología infantil: la fantasía omnipotente propia de los niños pequeños, el acceso a un cuerpo sexualmente maduro, una relación con los padres que deja de estar basada en la idealización, etc.

Los adolescentes con su tendencia a la trasgresión y la provocación pueden poner a los padres entre la espada y la pared en ocasiones. A veces la violencia que se desata puede desestabilizar el núcleo familiar; ya sea esta emocional, verbal o incluso física. En otras ocasiones la tendencia a infringir normas puede incluso ocasionar problemas con la ley.

En este contexto una psicoterapia permite no solamente el tratamiento de los malestares o trastornos psicológicos del joven (trastornos que abarcan, entre otros, los que también se dan en la edad adulta) sino que también permite a la familia una mejor comprensión en clave psicológica de lo que le pasa a su hijo. De forma que la contradicción autonomía-dependencia o autoafirmación-sometimiento que marcan su difícil conducta pueda ser manejada mejor, dotando a los padres de más recursos para ayudar a su hijo.