PSICOSOMÁTICA: UN PUENTE ENTRE EL CUERPO Y LA MENTE.

PSICOSOMÁTICA: UN PUENTE ENTRE EL CUERPO Y LA MENTE.

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Quería realizar un breve apunte sobre un tema, la psicosomática, que en ocasiones suele pasar desapercibido en psicología y que nos recuerda que la división entre cuerpo y mente que tanta tradición tiene en nuestra cultura en verdad no tiene razón de ser. Los mecanismos biológicos mediante los cuales la mente y el cuerpo se interrelacionan son poco conocidos todavía. El sistema hormonal parece estar detrás de gran parte de los trastornos de tipo psicosomático aunque existen también otros mecanismos que ponen en relación la unidad psico-soma como los que involucran los espasmos de la musculatura profunda y que son tan habituales en personas sanas aquejadas de tensiones musculares, dolores articulares, etc. Estas tensiones musculares son probablemente las complicaciones psicosomáticas mejor conocidas por el público que de forma intuitiva no tenemos dificultades para relacionar con las dificultades del día a día.

Fue Alexander Lowen quien puso de manifiesto la relación entre estos espasmos musculares con la estructura del carácter y quien de esta forma enriqueció la caracterología psicoanalítica que ya otros autores habían fundado como Abraham o Reich. Como veremos, también la psicosomática ha puesto en relación determinados mecanismos de defensa psíquicos como la supresión, de la que hablaremos a continuación y las formaciones caracteriales.

Desde la psicosomática psicoanalítica la aportación del IPSO (instituto psicosomático de Paris) ha sido tal vez la más importante. Encabezada por la figura de Pierre Marty que describió muchos aspectos del funcionamiento psíquico de los pacientes psicosomáticos que han arrojado luz sobre el abordaje psicoterapéutico de los mismos.

Uno de los aspectos del funcionamiento de los pacientes psicosomáticos sería el marcado por el mecanismo de defensa de la supresión. Este mecanismo sería un mecanismo distinto de la represión que predomina en las neurosis bien mentalizadas. No hay que olvidar que las neurosis en el paradigma psicoanalítico no solo recogen las patologías y síntomas propios, sino también el de una estructura de personalidad que correspondería con la más evolucionada frente a otras como la psicótica o la límite.

La represión supone un superyó bien desarrollado que es la instancia que llevaría el peso principal a la hora de ejercer la represión secundaria, y está destinada a desalojar las representaciones psíquicas al inconsciente. La supresión por el contrario, se realiza al modo de una represión primaria cuyo funcionamiento radicaría en el nivel del preconsciente que busca eliminar las cadenas asociativas.

La deficiente mentalización propios de los trastornos psicosomáticos vienen provocados pues por el funcionamiento de la supresión y acerca los trastornos psicosomáticos a otros trastornos caracterizados por la escasa mentalización como pueden ser las neurosis actuales (crisis de ansiedad) o los trastornos caracteriales. Precisamente estos trastornos se suelen alternar de forma habitual en los pacientes psicosomáticos a lo largo de sus biografías.

La supresión sería la encargada desalojar de la psique las representaciones necesarias para poder mentalizar las excitaciones propias del vivir, lo que impide poder elaborar las angustias y poder manejar un conflicto psíquico. Al nivel de los afectos la supresión actúa inhibiendo las mismas e impidiendo así la normal descarga de afecto que en su lugar se transforma en crisis de angustia o en los síntomas psicosomáticos.

Otro aspecto diferencial que quiero subrayar es que en las patologías bien mentalizadas, con una considerable capacidad de representación, vienen marcadas por un superyó fuertemente constituido en una estructura de personalidad con una mayor tendencia hacia los sentimientos de culpa. Por el contrario en los cuadros con una mentalización deficiente como los trastornos de personalidad, los psicosomáticos o los trastornos donde predominan la ansiedad difusa, la estructura predominante sería el ideal del yo que marca el predominio de un sufrimiento más marcado por el sentimiento de vergüenza.

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